Historia – Cámara de Comercio de Sincelejo.

 

Naturaleza Jurídica:
El DECRETO 1074 DE 2015 ARTÍCULO 2.2.2.38.1.1 establece que las Cámaras de Comercio son personas jurídicas de derecho privado, de carácter corporativo, gremial y sin ánimo lucro, administradas y gobernadas por los comerciantes matriculados en el respectivo registro mercantil que tengan la calidad afiliados. Son creadas de oficio o a solicitud de los comerciantes mediante acto administrativo del Gobierno Nacional y adquieren personería jurídica en virtud del acto mismo de su creación, previo cumplimiento de los requisitos legales exigidos para el efecto y verificación de su sostenibilidad económica que garantice el cumplimiento eficiente de sus funciones.

Y la siguiente, es nuestra historia:
La Cámara de Comercio de Sincelejo, fue creada por el Decreto Ejecutivo No. 2672 del 29 de octubre de 1936, a solicitud de los comerciantes de la región que argumentaban las grandes dificultades que se les presentaban en la época para poder hacer sus diligencias relacionadas con respecto al registro mercantil, ya que debían viajar hasta Cartagena a efectuar todos sus trámites.

Entre los comerciantes que lideraron esta iniciativa sobresalen:
En sus comienzos, la entidad contaba con un presupuesto de $100 provenientes del Registro de Comercio e inició actividades el 3 de junio de 1937. La Cámara de Comercio de Sincelejo, se ocupó de la promoción del registro público se comercio y de rendir informes al ministerio de la Economía Nacional, atender asuntos del comercio en general, por lo que cumplió con una gran labor de carácter cívico. Todos sus integrantes eran personas que se
habían propuesto liderar el progreso de las sabanas. Empresarios con visión de futuro caracterizaban una corporación que los agrupaban, acometían empresas económicas que nunca mas volverían a ver, en tanto impulsaban el desarrollo regional. Firmas como Mecha (MebaraK Chadid) o el Banco de Sabanas, la fábrica de gaseosas o de camisas son suficiente demostración. Campañas para la construcción de aeropuertos o para evidenciar
aprovechamientos como el del oleoducto del Catatumbo o las instalaciones del insuperado Packin House, daban sentido de colectividad.

En su evolución la Cámara de Comercio de Sincelejo, fue combinando aquella actividad de servicio colectivo con la función registral, ésta siempre fue una entidad gremial que en sus inicios no tuvo otra mira que el desarrollo comunitario.

Luego, cuando vino la reforma del código de comercio, las cámaras cobraron una mayor importancia, al convertirse en oficinas más eficientes con funciones como la jurídica y la gremial. Eran entonces tres funciones a cumplir por estas entidades, destacándose dentro de las organizaciones de carácter gremial en la comunidad: Función registral o jurídica, función cívica o representativa, función gremial o privada.

Pero en la medida en que fue haciéndose más complejo el desarrollo social, estas entidades ampliaron su cobertura. La función promotora como impulsadora del desarrollo, adquirió una mayor dimensión, no se limitó a la ejecución de simples campañas concientizadoras y comprometedoras, sino, que hubo de adentrarse en procesos mas efectivos, como el de los estudios e investigaciones económicas, que servirían para orientar la inversión o señalar nuevos derroteros.

Las Cámara de Comercio son entidades privadas sin ánimo de lucro que cumplen por delegación del estado la función de los registros mercantiles, único de proponentes, y entidades sin ánimo de lucro y además sirven de órganos consultivos del gobierno.

A partir de la expedición del Decreto 741 del 22 de abril de 1976 se le otorgó a la Cámara de Comercio de Sincelejo su jurisdicción definitiva, conformada por los siguientes municipios: Sincelejo, Galeras, La Unión, Los Palmitos, Morroa, Ovejas, Palmito, Sampués, San Benito Abad, Betulia, San Marcos, San Onofre, San Pedro, Sincé, Tolú, Toluviejo, Colosó, Corozal y Chalán. Que en la actualidad estos municipios mas los recién creados de Coveñas y El Roble continúan siendo beneficiarios de los diferentes proyectos y programas de esta entidad.

A raíz de la incorporación al territorio, de los municipios de El Roble el 25 de junio de 1998 y Coveñas el 7 de febrero del 2002 , éstos fueron agregados a la jurisdicción cameral. Desde su fundación, la Cámara de Comercio de Sincelejo ha contado con varias sedes: La primera en la Calle 22 con Carrera 17 (Nariño), edificio de Don Clímaco Hernández (hoy Ateneo Comercial), la casa de Don Antonio Chadid, de aquí se trasladó al edificio de la Calle del Comercio, propiedad de Don Arturo García Hernández y que posteriormente fue adquirido por Don Arturo Cumplido. Allí funcionó la entidad por más de 25 años. Desde el
mes de Noviembre de 1997 la Cámara de Comercio ocupó sus propias instalaciones en la Carrera 20 No. 27 – 87, Calle Castañeda con Avenida Luís Carlos Galán, esquina. A raíz de los grandes cambios generados por la dinamización de la economía en el territorio. A partir del 3 de Julio de 2019 se puso en funcionamiento un moderno edificio de arquitectura imponente, con más de 3 mil metros cuadrados, ubicado en la Carrera 25 No. 25-67 Avenida Ocala mejorando ostensiblemente la calidad laboral de los funcionarios y diseñada para suplir las necesidades de los distintos grupos de interés y ofreciendo un servicio al usuario de orden superior.

Igualmente, para atender prioritariamente a los usuarios de las distintas zonas en las que de divide el departamento de Sucre, la Entidad ha abierto oficinas seccionales, así: San Marcos desde 1998, Corozal desde 2008 y Santiago de Tolú desde el año 2011.

Los directores de la Entidad han sido en su orden: Eugenio Quintero Acosta, Marcos Vergara Otero, Andrés Gómez Támara, Carlos Vicente Hollman, Eladio Ayazo Mendivil, Alfonso Ulises Mendoza, Víctor Hernández Verbel, Alfredo Olivares Prados, Luís Manuel Espinosa y Herman García Amador.

La Cámara de Comercio de Sincelejo se ha posicionado como una organización privada, gremial, autónoma con credibilidad, transparencia y manejo eficaz de sus servicios. Representa y apoya a los empresarios; para ello, promueve activamente sus negocios, impulsando la iniciativa privada, la libre empresa y prestataria de los servicios de los Registros delegados por el Estado. Para el logro de esto, utiliza nuevas tecnologías, dispone de un esquema organizacional que contribuye al mejoramiento de la productividad y crecimiento del capital humano, de igual manera, guía su accionar cultivando valores cívicos como la ética, la cultura y la conciliación, defendiendo al hombre sucreño y promoviendo la creación de nuevos liderazgos.

Del Fundador: Don, ARTURO GARCIA HERNÁNDEZ
Uno de los símbolos de riqueza en Sincelejo y el Departamento de Sucre, lo constituyó don Arturo García Hernández, desde el comienzo del Siglo XX.

Don Arturo nació en el municipio de Sampues el 24 de agosto de 1858, en el hogar formado por don Joaquín García y doña Eulalia Hernández.

El 20 de Agosto de 1883 contrajo matrimonio con doña Concepción Díaz García con quien tuvo a sus hijos José Joaquín y María.

Desde muy joven viajó a Cartagena donde adelantó con éxito sus primeros negocios. Regresó a su tierra natal Sampués, colaborándole a su padre en sus labores comerciales. Distribuía por toda la región del San Jorge, artículos comestibles y otros de utilidad en el hogar.

Al independizarse de su padre, hizo sociedad comercial con el ciudadano Manuel Correa, oriundo de Barranquilla. Por recomendación de su socio entró a participar en las temporadas de ferias de Magangué, muy famosas en la comarca en aquella época.

Don Arturo García Hernández fue siempre un hombre visionario y con mucha diligencia en el campo empresarial. Fue así como logró formar parte de la Casa de Comercio de Importación García y Samudio, conjuntamente con don Luis maría Samudio. Fundó el Banco Nacional de Sabanas en Sincelejo el cual puso en manos de su hijo José Joaquín, quien había adelantado estudios de finanzas en Albany Busines College de los Estados Unidos. Don Arturo se convirtió en el principal ganadero de las Sabanas ; fue propietario de las imensas tierras de Cispataca en la zona del San Jorge; adquirió Altagracia, Tofeme, Horconcito y El Rosario. Todas estas transacciones con los dueños de quellos predios, arrojaron la suma de cuarenta y ocho mil ciento ochenta y cinco pesos.

La mayor parte de los bienes los consiguió en 1919 cuando en Corozal se procedió al remate de las propiedades de los herederos del General José María Rivero y doña Juana Olmos. En estas negociaciones, obtuvo la hacienda Santo Domingo, centro principal de negocio de levante y exportación de ganados.

Cabe anotar que el Banco Nacional de Sabanas fundado en Sincelejo a principios de siglo, fue el quinto que se estableció en el departamento de Bolívar, por cuanto ya existían el Banco de Cartagena, fundado en 1881 con un capital de cien mil pesos; el Banco Popular en 1883 con capital de cincuenta mil pesos; el Banco Unión con un capital de ciento sesenta mil pesos y el Banco del Estado en 1884 con un capital de cien mil pesos. El Banco Nacional de Sabanas funcionó siempre en el local de la calle del comercio, planta baja del edificio hoy de don Luis Enrique Quessep frente al Banco central Hipotecario. En 1930 se crea la firma Arturo García e hijos, y Don Arturo comienza para esta misma época a gestar la iniciativa para la creación del instituto Simón Araújo. Donó la edificación para su funcionamiento en la calle Chacurí, donando a la vez 50 becas para estudiantes pobres de la región. El edificio lo entregó don Arturo al doctor Agustín Nieto Caballero, representante del Ministerio de Educación en 1936.

En este mismo año, hace donación de una casa con algunos enseres para que empezara a funcionar la Escuela Normal y dos años después se convierte en soporte esencial para la puesta en marcha del Hospital San Francisco de Asís.

Don Arturo murió el 18 de Octubre de 1950.

Primer Director: Don, EUGENIO QUINTERO ACOSTA

En el año de 1942 fallece don Eugenio Quintero Acosta, quien se contó entre los mejores hijos de Sincelejo por haber dedicado lo más eficaz de sus esfuerzos y lo más luminoso de su inteligencia al engrandecimiento moral y material de esta tierra que adoptó y quiso como suya.

Quintero como le llamaban afectivamente sus amigos, había nacido en Sahagún, el primero de enero de 1884; hijo de Juan Quintero Aldana y Emilia Acosta. sus estudios primarios los hizo en la escuelita pública de su tierra natal. Fue prototipo perfecto del autodidacta y llegó a adquirir una sólida cultura general.

En 1917, a los 23 años, escribió unos versos que hirieron la susceptibilidad dictatorial del régimen del General Rafael Reyes y por este simple rasgo de independencia fue deportado a las Islas de San Andrés y Providencia, entonces remota colonia de perseguidos políticos. De aquí pasó a Nicaragua hasta llegar a Panamá, donde sufrió muchas penalidades económicas.

Desde 1911 se había establecido en Sincelejo, y el 23 de noviembre del mismo año aparece bajo su dirección el primer número de “El anunciador”, pequeño periódico en su formato, que poco apoco fue creciendo a medida que ganaba importancia. Luego en la casa de don Felipe Patrón Palmet, en el Parque Santander hoy, abrió un hotel e instaló un rudimentario laboratorio en que se preparaba el célebre “Jarabe de Sahagún” que fue famoso y le dio muchos centavos.

Solamente su optimismo y su amor al progreso le dieron medios para traer en aquellos años los primeros teléfonos que hubo en Sincelejo.

En 1920 se trasladó a Cartagena donde le dio a “El anunciador” forma de revista. En 1924 fue nombrado alcalde de Magangué, donde también imprimió su periódico. Allí pavimentó por primera vez algunas calles con la colaboración de Carlos Díaz Mendoza, albañil sincelejano a quien se llevó con tal fin a título de “Ingeniero”.

En 1927 entra a ocupar la Alcaldía de Sincelejo desde donde emprendió obras de progreso para la ciudad. El hospital San Francisco de Asís fue iniciativa suya; la calle de Charcón, vía obligada al cementerio, era un tremendo barrizal durante el invierno y se imponía su  pavimentación (no había ninguna pavimentada).

El erario estaba exhausto, pero al dinámico alcalde no le faltaban los recursos ni los medios para realizar la obra.

La Casa Consistorial, que anteriormente había sido construida, muy prematuramente amenazaba derrumbarse, y el alcalde, a la vez que prevé y evitan muy posibles accidentes personales, la hace demoler. Los escombros los aprovecha como material de base para la proyectada pavimentación. Ahora el problema es el cemento, ¿y de donde lo sacará? Pues, de todos los bolsillos. La obra es tan visiblemente conveniente y es tanta y tan unánime la simpatía personal de que goza Quintero entre la gente de toda la región, que hasta visitantes hubo que con largueza aportaron gustosos el cemento que él les pidió.

Hombres de hogar y de austeras costumbres, contrajo matrimonio dos veces. El primero, con doña julia campo, del cual nacieron dos hijos, Héctor y Julia. Muerta su primera esposa contrae segundas nupcias con doña Teresa Caraballo, natural de Corozal, madre de Ocho hijos.

Después de haber enviudado en su primer matrimonio, obtuvo el título de abogado en la facultad de Derecho del Instituto Politécnico Martínez Olier de Cartagena. Nunca ejerció la profesión como modus vivendi y ejerció más bien como una de las formas más edificantes de la caridad, para hacer llegar la justicia a los pobres.

Fue miembro de la Academia de Historia de Cartagena, del Comité Cultural Argentino con sede en Buenos Aires, y de la Asociación de escritores Americanos radicada en la Habana. Sin exagerar se puede afirmar que Eugenio Quintero Acosta fue uno de los mejores escritores humoristas colombianos como lo demostró su sección “Cosas de mi Tierra” en su periódico, bajo el seudónimo de Mr. Good By. Escribió varias obras en prosa y verso.

Entre el cúmulo de actividades desarrolladas por don Eugenio tuvo el honor de ser el primer director de la CAMARA DE COMERCIO DE SINCELEJO en la década de los años 30.

Don Eugenio Quintero fue desprendido y honrado. No tuvo amor ni apego al dinero y su más vehemente y constante preocupación era la educación de sus hijo, “cuando muera no les dejare un centavo, pero quiero que estudien y que cada uno obtenga un grado universitario” . Y tal como lo quería, todos sus hijos se graduaron, rindiendo así el mejor tributo a la memoria de su ilustre padre.

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ccs-origenEsta reseña fue construida con Archivos históricos propios de la Cámara de Comercio de
Sincelejo.
Fecha de actualización: Febrero 26 de 2021

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